Hoy he visto la nueva película del Superhombre en el cine. Y como me sucedió con el personaje interpretado por Jonny Weismuller, el verdadero y único Tarzán de los Monos desde que le escuchamos decir aquello de Greegak, Bundolo chita, Ankagua, no veo a otro hombre de la capa roja con otra cara que no sea la de Reeve. El nuevo tiene un hijo, que no conoce hasta que vuelve de Kripton.
En fin, el título de la película me viene al pelo para contaros algunas cosas que me rondan la cabeza acerca del bendito deporte que tantísimo nos une. Y escribo antes de que finalice la tercera prueba del CAP porque quizá luego no me apetezca tanto. El regreso se refiere, en este caso, al reencuentro con mi amigo Albaina. Tras la última, la definitiva. Y prometo portarme muy bien. Lo tengo todo hablado con Iñigo. Tina le acompaña y a mí, Fernando. Somos dos parejas bastante compensadas. Habrá que pelear duro, muy duro, para pasar de ronda. Y más en el cemento. Nueve de la mañana, cemento, sábado. Ya tengo excusas. Por si las moscas.
Ya se han jugado unos cuantos partidos. Y de todos, tengo constancia muy directa del que jugaron los desolados Pereiro y Ruperez ante una de las parejas que más ha evolucionado de todas cuantas llevan jugando al Padel. Un año, por cierto, repite a quien le escuche Joseba Fábregas, que lleva jugando a esto. Y son ya tres las temporadas que, semana a semana, escucha quien le escucha a Joseba, repetir lo de “ un año llevo jugando a esto, y ya ves, de cabeza a segunda”. No es crítica eh, que tiene mérito lo de Díaz y Gregorio. Joseba ya tenía algo de tenis, y sobre todo, altura y un brazo fuerte. Y facilidad para el deporte el mamón, que no hay como verle levantar la pelotita con el pie cuando a mí me cuesta lo indecible agacharme a por ella una vez pegados los primeros golpecitos. Gregorio, José Manuel, me dejó alucinado. No es posible jugar más feo. Es imposible hacerlo mejor. Enhorabuena a los dos. Lo cogían todo, peleaban por todo, hasta con un público inclinado hacia sus adversarios. Chapeau.
En la pista de al lado un partido de mujeres. A ver si me acuerdo: Patricia, una de las mujeres más atractivas por dentro y por fuera, la hermana de nuestro bien amado presidente de la alavesa, el ex futbolista Roth. La chica de las piernas de oro y la mujer, esposa del señor Okiñena y la bellísima y risueña señora del alcalde Alonso, vamos, del alcalde, que no puede haber dos. Ganó una de las dos parejas, no me acuerdo cual.
Allí estaba Alfonso, que no le pongo el don porque es más joven, y le conozco desde que………. Mejor no cuento lo que hacía de pequeño el bribón. Por cierto, alcalde, y al respecto de supermanes, tú que eres el Superman de Vitoria, ¿no es posible……?. Si ya se, es imposible. Pero me gustaría que levantaras el vuelo y quitaras de ahí esas cubiertas tan, tan inútiles. Y perdona que exagere un poco, muy poco. Chulas, y coloreadas –para gustos- son. Están. Pero útiles. No se. No se ve. Yo no veo. Jugué hace cuatro días en Mendizorroza, - por cierto, nos la reservaron y la red estaba rota, la de esa pista y la de al lado, Y llevaba así unas cuantas jornadas- y la verdad jugar jugué poco y mal. Eran las siete y media de la tarde. No veía tres en un burro. Había escuchado que se veía mal. Lo probé y comprobé. No se ve bien. Diría que hasta se ve mal. Me llegaban bolas que no veía como se aproximaban. Horrible. Es como si a uno le meten en un calidoscopio. O se mete un tripi. Yo no veo. Espero acostumbrarme cuanto antes.
Tenía yo pendiente del último CAP algunas observaciones que hacer. Loar en principio el excelente estado de forma del diputado Verástegui. Federico juega muy bien al padel. Quizá sus muchos quehaceres le impiden entrenar un poco más. De hacerlo, seguro que enseguida se metía entre los mejores de la categoría reina en Alava. Posee el revés más rechulo de nuestro padel. ¿Os acordáis de la zurda de Orantes cuando la daba del revés?, pues igual. Es el estilo de la vieja escuela. Nastase, Vilas, Orantes………..Federico y su hermano Javier, pareja delicatesse cuando yo era pequeño y disfrutaba como loco viéndoles desde dentro de la cancha ayudándoles a recoger las pelotas. Está en forma aún. Menos tripa que yo y la inmensa mayoría de los participantes en el CAP – sí miraos, gordos-, y con tilín entre las chicas maduritas según me soplan las susodichas.
Bueno, después de tanta loa, sólo deciros que FEDE y Manu Rabanera, otro que tal baila, éste sí que baila con lo mejores de la categoría, tiene un brazo que para qué, - me encantaría jugar una prueba contigo, muchachote-, y una simpatía que le viene de familia, a los dos les pusimos el culo morado en consolación de primera el gran Ramón, de apellido ilustre, Pereiro, líder del Tour, y quien escribe Ramón, Ramonidas apodado, la anguila eléctrica. Y es que jugamos bien los ramones aquel día. En la ronda de campeones, en primera ronda, Iñaki Gómez de Segura y Roberto González nos marearon en el primer set, y se relajaron en el segundo para dejarnos hacer cinco juegos. Aquel día, recuerdo, nos tocó jugar a las tres de la tarde, y hacía un calor de narices, no se movía el aire, no había viento, y me costaba respirar, tanto que la cabeza, no recuerdo otra, me impedía disputar los puntos como los adversarios requerían. Que horror de día.
En la pista de al lado, el mismo día, pero unas horas después, ya con el sol a medio irse, jugó un partidazo Iñigo Vidal Abarca. Menudo partido se marcó en compañía de la bomba Tena no me acuerdo contra quienes. Ignacio se hizo un partido para enmarcar. Y los rivales no eran mancos. El pesao de Ceballos y el recuperado Gonzalo, Gon Medrano, más apolíneo que nunca, que venía de marcarse un memorable encuentro ante el diputado y Rabanera no pudieron, y estuvieron cerca, con Gómez de Segura y Roberto González. Hay que ver cómo lo hizo don Diego. Pero Iñaki, el chiqui, es mucho jugador. Se tranquilizó González y el partido cayó de su lado en tres sets.
No se mas de la segunda cita del CAP. Me tuve que largar a Suecia a todo correr. Y cómo estaban, y supongo que seguirán estando, las suecas. Me fui a jugar al fútbol. Y no jugué. ¡Imaginaos!.
Ha vuelto Superman. He vuelto yo. Y hasta otra.
Ramón Urbina |