Las tardecitas del CAP, parafraseando al viejo tango, "las tardecitas del CAP tienen ese, qué se yo, especial", y qué cierto es. Si no, que le pregunten a la mayoría de los jugadores porqué se pasan un fin de semana o incluso dos, pendientes de una pala y unas bolitas. A ver si no a quién le apetece meterse en una pista a las tres de la tarde, con treinta grados, un sábado, mientras el resto del mundo está tumbado echándose una siesta en "los trampolines", inventándote excusas para que tu mujer no te recuerde lo insalubre de la situación. O saltarse todo tipo de cenas, celebraciones y demás por jugar las rondas de la consola, zona del campeonato donde nos movemos con la mayor de las ilusiones. Aunque algunos en vez de Consolación la titulan Desolación. Como mi caso.
Y encima, para meterte en la pista y pasar más nervios que cuando te examinas del carnet de conducir. Por mucho que piensas y hablas con tu compi de lo poco que importa el partido, que es para divertirse y pasar un buen rato, eso se pasa cuando, tras conectarte a la web mil veces, por fín se publican los cuadros y ves en qué categoría te han metido y contra quién te toca jugar. Siempre te toca la parte difícil y encima contra los gallos del cuadro.
Bueno, tengo que llamar a mi compañero para ver si sabe a qué hora jugamos y contarle lo desgraciado de nuestros emparejamientos. Nos toca jugar el sábado a las 9:00 a.m.
Entonces empiezan las elucubraciones de si se puede ganar o no. Si no, no pasa nada, mejor que nos den caña en primera ronda y así jugamos la consola y nos llevamos algo, porque llegamos a la final seguro!!.
Hasta que llega el momento de meterse en pista. Tu te presentas más fresco que una lechuga en el cuadrilátero, partido a priori fácil; ya están los Gallos de pelea estirando fuera de la pista. Te metes a desperezarte en la pista, comienza el peloteo y tu grandísimo compañero no llega, tu ya empiezas a agobiarte. Son las 9:15 de la madrugada y se asoma tu copiloto de padel con unas gafas de sol y con la sábana marcada en la cara derecha, le echas un mini rapapolvos, entra en la pista y puaffff, tu colonia se mezcla con su hedor a Barceló que echa para atrás. Le dices pedazo Cabr..., ¿qué hiciste anoche? .....Mientras yo me quedaba dormido viendo Salsa Rosa y el reparto de la herencia de "La más grande", tu estabas agarrándote una de las más grandes bailando salsa...A eso se le llama compenetración en la pareja.
En el peloteo no das ni una. Comienza ya el partidito, ves que todo lo que ayer en la pachanga con amigotes te salía, ahora nada, y encima con el brazo más corto que el de Torrebruno no hay manera de darle bien, mientras a los otros les entra todo. Y tu compañero no puede ni articular palabra, sigue con las gafas de sol...
Bueno, ya empezarán a fallar, piensas, y para cuando eso ocurre y te empiezan a entrar a ti las bolas, te has plantado en la mitad del segundo set y ahora ya es demasiado tarde. Mejor esperamos a la consolación y ya está....
Y así un fin de semana tras otro, preguntándote porqué lo pasaras tan mal, aguantarás tantas broncas, tantas derrotas, tú, que a los únicos campeonatos que te habías presentado eran a los de mus relámpago en la Uni... Menos mal que ya me puedo inscribir para la siguiente prueba, porque ya no aguanto sin jugar y encima es triple. A ver a quién engaño para que juegue conmigo......."
Reimon P.&Deivit
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