EL FORRO
Como se nota el poderío. Hay que ver cómo se estira el del suelo industrial y público. La verdad sea dicha: el gran Suco es así. Grande con todo lo que hace. Y cuando hace –hay que hacerlo- lo hace, y lo hace bien. Al saco con el torneo y al armario el forro. “Pruébatelo, a ver si te queda bien la talla M, porque la S me da que es algo angosta para ti” me soltó en mangas de camisa Chencho, bajo un sol de justicia, calor de infierno atemperado por una de las muchas viseras, la policromada, de la sin par cubierta pública de Mendizorrotza. “Póntelo tu, no te jode. Si sólo verlo me entran los calores, y los sofocos. Me cojo éste y hala”. Una talla L, large. “Espera Ramón, que aquí aparece que ya has cogido el regalo” me dice Peña repasando los subrayados del cuadro de segunda. Pues nada, a descubrir quién ha sido el amigo que me ha hecho el favor. ¿Rupérez?, “no Ramón, a mi, y supongo que a ti también, nos lo habrá cogido Juste, Manu Juste”. Exacto, ha sido él. Me lo acaba de confirmar por teléfono. Lo que aprovecho para que me confirme otra cosa: que la última prueba del CAP me la ha reservado para jugar juntos como habíamos quedado. Bien. Así que ya estoy emparejado para lo que resta de Circuito. Manu Fuentes el Deslan Formación, Perico Goyarrola el siguiente y Justiniano el último. Fenómeno. Y el forro también. Para cuando lleguen los rigores del invierno. Una “L” para jugar con niki y sudadera por dentro. El forro que saqué de la caja, no obstante, ya tiene dueño, me quedé con él y se lo he pasado a Aramburu Topete, que no pudo acercarse a ver las finales porque le pillaron en Muguía, recién bajado el Gorbea, recién comido, y con la tercera copa en la mano: “traegme el fodo Damón, hip, que me pppedecce que no ffvoy a poder id a pfhdecogedlo”. Vale. Esta mañana se lo doy.
Suco me engancha para el mundial de Padel. Un placer. Yo que pensaba descansar hasta el Deslan Formación –que no manutención- ya estoy otra vez pala en ristre, Alatriste. Y nada menos que un Mundial. Y de premio, un cenicero de alpaca, Inquilino.
Juan Alegría jugó la final y sacó toda la artillería de su maravilloso pádel para no desentonar al lado de García Ariño . Parecía más animado, más centrado, más hombre. Este Juan tiene un carácter tan reposado que igual parece que le de igual todo. Pues no. A ver si sigue así, y hacemos de él un enorme jugador. Otro campeón en la familia. Roberto González y Jordi “alechelimpia” Monreal cayeron para cerrar la prueba del forro. Resultó quizá más fácil de lo previsto. Por supuesto, mucho más fácil que el partido de semifinales, en el que Tanke –de nada – e Iñaki Gómez de Segura obligaron al gran Jon a un esfuerzo extra. Ahí pensaba yo que se quedaba la marca del superdotado.
De esta prueba del CAP, la verdad sea dicha, y aún siendo capaz de escribir más que nunca, doble ración –ando extrañamente hacendoso- ver no he visto mucho. Del primer fin de semana, hasta mi eliminación, escrito quedó, del segundo, y mientras me duro el Montecristo del 4 y el café cortado con hielo, anduvo requiriendo información que ahora trasmito a la manera que Cortazar ha sido incapaz de enseñarme.
Me maravilló la osadía de la Pipa. Susana Pipaón dejó sola a Macu, a la que debo un CAP el año próximo, para jugar con un tío contra los tíos. Iñigo Albaina y Perico Goyarrola se las vieron tiesas para ganar el partido. Estuvieron en un tris de protagonizar una de las sorpresas del torneo.
Disfruté unos minutos con Rodolfo y Juan Carlos. La gente más ahorradora que, apoyada por la familia en la grada, luchó por el triunfo en cada pelota.
Otro tanto, pero con el triple de presión ambiental, hubieron de soportar Carlos Samaniego y Alex Botella –siempre medio llena- con la familia y amigos parapetados tras la silla del juez y aledaños, ante la mirada atenta del presidente en bermudas. Qué pelea, qué gritos, cuánto apoyo………….y risas. Alex viaja por los infiernos del ranquing porque juega con pocos puntos y con amigos haciendo dúo. Pero hay que ver lo que juega. Yo le debo una. Y prometo pagársela cuando la agenda me lo permita. Y qué malo es ser deudor. Y qué feo. Sorry Alex.
Las señoras de Txusmi y Txetxu, amigos de Txusma y Montxo, ya juegan en los cuadros de verdad. Se mantienen lozanas y bellas. Iñigo Estarrona y familia, Chema Alarcón, loco con Sergio Rodríguez pero desenganchado del básquet, con lo que ha sido él, las Vallejo Nájera, madre e hija, la familia Aberasturi al lado, Aurora, Suriñe, Michel el gigante, la familia Okiñena, padre e hijo y señora del hijo, espectadores asiduos del espectáculo padlístico alavés a la espera de la entrega de trofeos.
La compañera del gigante verde Txusmi, gozó de doble alegría ese día, pues justo antes de su partido pudo ver cómo su gigantito Ander, aún haciéndose hombre grande, destartalado el ademán, disfrazado de Rafa Nadal como la mayoría de los jóvenes españoles amantes de la raqueta, con o sin cuerdas, tuvo la suerte de jugar con el campeón del mundo Iñigo Alegría. Enfrente dos frontones veteranos: Fuentes y Campayo. Descascarillados tras el choque, fundidos de tanto correteo de aquí para allá, y derrotados por los jóvenes que en un par de años nos mirarán a todos por encima del hombro.
Igor Martín y Juan Ozores, handicap -18, ¿se dice así? no pudieron refrendar en Mendi lo bien que les fue en San Andrés. Claro que, enfrente, Miguel Pérez y Alejo Saracho supieron sobar la bola y colocarla mejor para defenderse de la volea magnífica del tenista y el poder destructor del cañón que Ozores tiene en el brazo derecho.
La historia gili del GILSA la protagonizaron los cuatro amigos: los cuatreros, pero porque esto se juega de a cuatro. La banda de los Ferrari, veloces ellos, los cuatro, los Martínez, García, Ginea …. Sin proponérselo armaron el taco. Les tocó jugar en tercera. Y las dos parejas se vieron jugando la final mucho antes de disputar el primer partido. Pidieron permiso para adelantar algunos partidos, obtuvieron el permiso de la organización, alquilaron una pista en la Peña, diez euros por cabeza, y sacaron adelante sus compromisos. Quizá algún amistoso de entre semana se supuso en final… eso ya nunca lo sabremos…
De esto último, la organización no tenía ni idea y han entrado a conocer del asunto los comités: competición, apelación, disciplina deportiva y el tribunal supremo de justicia deportiva del país vasco. Joder.
Sean indulgentes que son majos chicos y se les fue la mano.
A la horca Pero que todo se quede en un nada. Algo de pitorreo y, para la siguiente, algo más de vista. Que les hagan lo que sea, pero que no les quiten el forro.
Ramón Urbina
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